viernes, 15 de febrero de 2013

Escrito

EL SÉPTIMO CÍRCULO
La peste a orines resecos, de varios días acumulados, convierten la estancia en románticamente insoportable: los parroquianos adoran la inmundicia y no podrían estar en ese local sin ella, ya que, simplemente, entrarían personas decentes, de esas de buena ropa –quizás corbata-,hijos, casa propia y todo el resto de la mierda… pero cuando eres un fracasado asumido, sin fuerzas para el ascenso, aunque con ciertas esperanzas de volver a convertirte en ser humano, el éxito ajeno se te antoja más doloroso que un cuchillo al rojo hendido en la carne de manera progresiva... El pub se ha transformado en una plaza de toros donde los miuras de su interior no desean que entre nadie y los espectadores externos a la corrida no desean entrar: un acuerdo tácito que beneficia a cualquiera.
            Sujetos consumidos de pelo a tuétano por las babas ardientes del licor, mirándose, oliéndose, odiándose… se matarían gustosos unos a otros por una nueva copa y no tanto por eso: se matarían con placer porque mirar la fealdad en el espejo siempre es repugnante y dispara los instintos más básicos, menos animales, más humanos.
            Pero el amor con disfraz de sexo a veces surge y ahí está ella: una borracha apodada como “La flaca”, con venas partidas, llena de morados en los flexos del codo, es codiciada por uno con bigote: sueña con pasar la lengua por su vagina meada, por las pústulas de su cara, por las tetas estriadas a la altura del infierno… es el deseo, el amor, el afán de compañía no correspondido lo que le hace mantenerse en pie, limpiar sus greñas brilladas en grasa y peinar la caspa de su bigote cada tarde, antes de despertarse para el nuevo impacto de felicidad embotellada.
            Baños untados en cristal, billetes blanquecinos, tarjetas de crédito desgastadas… detrás de los contenedores, en la callejuela, solo jeringuillas coaguladas, condones con leche aún caliente y de los más sanos, unos cuantos filtros… parece una guerra de naciones, es casi divertido: yonkis con desgarros en el ano por un nuevo pico caen sobre los vómitos de alcohólicos pestilentes, peleas de pastilleros… la coca pudre su nariz: si hiciéramos una radiografía a su cráneo, veríamos miles, cientos, millones de cucarachas microscópicas agujereando su cerebro, alimennt´ndose de las neuronas, mordiendo el pulsómetro de “violencia” en su mente… tipos que encontraron a sus mujeres mamando del falo de quien sí se preocupaba por ellas, matemáticos frustrados que debieron conformarse con ser profesores mediocres, putas tan ancianas y decrépitas, desdentadas, que olvidaron el sabor del pene hace muchos años y sobreviven como momias en formol, en maceración gracias a la bebida pagada por jóvenes rodeados por su futuro cada noche en ese bar, quienes disfrutan ver caer a esas viejas hasta la inconsciencia etílica: si hay suerte, se abrirán la cabeza contra el asfalto e incluso se clavarán cristales en las manos, justo entre los dedos, donde cortan los folios cuando joden.
            De repente, un espacio para el arte… un sexagenario huyente de su país por encapricharse de adolescentes, toca el piano… nadie sabe como llegó hasta allí, porqué existe ese dominó musical en medio de ese alma decadente, pero a menudo alegra las noches y a veces la autodestrucción colectiva incluso se detiene a escuchar al “piano-man”. No toca, no juega ni susurra con los dedos, solamente aporrea… do, re, mi, fa… do, re, mi, fa... el whisky es una esposa demasiado fuerte en sus muñecas que no le dan permiso para llegar a la última nota… siempre cae, escupe, se mea y vuelve a beber… pero sigue ejecutando la música porque le hace recordad que una vez estuvo vivo, cuando cataba el semen gratis, cuando creaba piezas por pasión, no por dinero o copas gratis… un piano convertido en agujero negro que mientras truena absorbe la realidad del local, de las existencias de sus parroquianos.
            Un reino de paraísos artificiales donde los contactos humanos se limitan a lo genital y a lo agresivo, devora el espíritu de sus clientes: de repente el local se convierte en Gaia cobrando vida propia, alimentándose del ánimo de todos cuanto pisan su suelo pegajoso… ellos lo saben: borrachos, farloperos,  jasquis… es el ambiente, no la droga lo que los consume de forma rápida –lenta para su gusto-,pero si tu mayor logro es el fracaso y ya hace muchos años que convertiste la humillación por una rubia sin pagar en éxito, solo el dolor profundo te hace sentir algo semejante a la felicidad... y es por ese motivo que aunque para despojos y botellas que se vacían cada noche, el pianista anónimo seguirá haciendo sonar “El séptimo bar”.

martes, 8 de enero de 2013

Vuelta a la carga (relato)


Entre el combate, el curro y demás llevo muchos meses sin escribir, pero nunca lo he abandonado: mis seres queridos, las artes marciales y la literatura son un todo para mi, el triángulo de mi equilibrio emocional.

Aquí está el nuevo escrito (en breve lo subiré a mi blog ki-enelpapel.blogspot.com):

Water
Sujetaba su pelo sucio, aceitoso y salpicado, un cabello goteleado por los pequeños coágulos que rebotaban en el agua sucia del fondo del retrete… tal era la fuerza de su vómito: una guerra ardiente en su garganta tratando de arrojar no solo el visco mezcla de hiel, sangre y tropezones del poco alimento que había conseguido tragar, sino una batalla contra la propia enfermedad, como intentando expulsar de sí misma la porquería por medio de las brutales arcadas que convulsionan su diafragma y fragmentan su esófago. Dos horribles horas en aquel baño minúsculo en el que apenas cabía un gato, pero donde se aferraban el uno al otro esas personas como si fuese el último refugio, el escondite que los libraría del resto de la humanidad… dos horas muertas, silenciosas, salvo por el rugir de la bilis saliendo de ese cuerpo marchito, flaco y amarillento, similar a un galgo apaleado… dos horas sin mediar palabra que siniestramente lo llenaban: en año y medio la relación que compartían se quedaba más y cada vez más sin sonidos, pero él no le da importancia, pues sabe que si en el buen jazz las notas más profundas son las que no se tocan en las buenas conversaciones la palabra más significativa que se escucha es el silencio.
            Dos años desde el diagnóstico. Quistes, quimioterapia, ilusión, hundimiento, pastillas, dietas, dientes amarillos, podridos, caídos… pelo inexistente y un horror a no tener enemigo contra el que luchar: se desconoce su origen, se esfuma la esperanza de la muerte al no ser terminal, pero se alarga la angustia de la vida al no encontrarse cura… dolor de la inexactitud, del inentendimiento, del porqué en el hígado si nunca bebió, de porqué ojos inyectados de ese nauseabundo olor a rojo, vasos rotos en la esclerótica por el esfuerzo de vomitar con el estómago vacío.
            Dos interminables horas de sudor frío, gemidos y lágrimas sin sentimientos donde él no puede hacer más que sujetarle su cabello… una peluca, pero “su” cabello orgullosamente colocado como corona de campeona alrededor de un cráneo liso señal de lucha.
Iris amarillentas mezcladas con un antiguo azul verdoso que aún excita sus emociones. Él no puede parar de mirar esos ojos, de encontrarse a sí mismo en aquella pupila, no por esas mariconadas de pupilas que se clavan en otras pupilas, sino por la alegría de ver una sonrisa en su ella enferma, casi podrida, pero ella, “ella”, siempre ella a pesar de los cambios del entorno y del cuerpo… lo que cuenta es el sentir, no el entendimiento.
“Déjala” es lo que le dicen algunos, incluso su madre y hasta su suegro en ocasiones de total derrotismo. “No puedes amargarte la vida sin saber cómo acabará esto”. Él escupiría gustoso a cada cobarde que dice que la abandone, a cada ignorante que no comprende que él elige seguir con ella, porque si bien “amar” es el verbo que transforma el universo, “elegir” es sin duda el verbo que diferencia al hombre del títere, al guerrero del conformista… la persona que ama y elige encierra en sí la conquista del mundo, pero también alberga algo superior: el dominio de su ego. Elige amarla, esperarla y apoyarla durante ese caos de incertidumbre porque recibe lo mismo de ella: algunos piensan que él da demasiado, otros que no lo suficiente, pero el pensamiento ajeno importa menos que la mierda que le sale a ella del cuerpo, ya que, lo único relevante es su sentimiento, la inmensa felicidad compartida, porque desde la primera vez que sujetó su frente, durante la primera arcada, tras la primera sesión, comprendió que la felicidad no siempre –casi nunca- está en verdes praderas con conejos blancos, sino en baños de hospitales con olor a orín y lejía… nadie comprende, pero no importa, porque él sabe que la felicidad, su felicidad no es una mujer sana, complaciente y esbelta… su felicidad es mantener la ilusión, que no el conocimiento, de volver a encontrar pelos rubios, largos y naturales sobre la almohada al despertar, mientras ahora limpia los esputos sanguinolentos de su boca.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Combate de m.m.a. en el que lucho.

Tras varios meses de abandono del blog aquí está el porqué en forma de imágenes: además de haber conseguido trabajo en un local de Gran Canaria en el cual además de atender la barra promuevo eventos literarios y musicales, en los tres últimos meses he estado preparando el que fue mi primer combate de m.m.a. neoprofesional.

Deseo dejar aquí el vídeo del mismo, así como mis agradecimientos a mi maestro Juanky Sosa y la familia del Taz Academy, a mi hermana Penélope, a mi compañera y a todos y cada una de las personas que hacen posible el que los artistas marciales podamos seguir peleando tanto dentro como fuera del tatami.

Un abrazo a todos!!!

p.d.: yo soy el luchador calvo con barba, el del calzón blanco.

http://www.youtube.com/watch?v=azRdGnn3y2Y

martes, 14 de agosto de 2012

Ronin, hacia el alma del samurai.


"No se puede ser un buen samurai hasta que no se ha sido ronin al menos siete veces", extracto del "Hagakure".

Los ronin eran aquellas personas que dejaban de ser samurai por la pérdida de su señor o bien que eran expulsados de esta casta guerrera por los errores cometidos.

Sus opciones eran el "seppukku" en el primero de los casos, pues dada su condición consideraban que su vida estaba carente de todo sentido o bien rehabilitar su honra buscando un nuevo señor. En el segundo caso, su posibilidad era la de deshacer sus fallos a través de desafíos con otros guerreros, aumentando su aprendizaje mediante el estudio y la observación y meditando acerca del camino que habían hecho hasta ese punto, sobre los pasos que los llevaron a cometer dichos errores.

A veces nos sentimos perdidos, sin un objetivo -"sin un señor"- concreto que nos sirva de motivación o bien nos sentimos abrumados por la frustración, por el desánimo, ya que, aun teniendo una meta fijada volcamos paso a paso cuando nos conducimos hacia ella... considero que la solución es justo comportarse como un ronin, pero con ciertos matices:

-Imponernos desafíos inmediatos pasando progresivamente de un corto a un largo plazo, comenzando por retos sencillos para complicarlos cada vez más, pero siempre, ya desde el principio, buscando que cuesten que nos provoquen un punto de dolor y jamás entrar en duelo con otro persona: los avances de los demás no pueden ser nunca referentes de los nuestros, pues cada persona tiene un biotipo, mentalidad, circunstancias... únicas que hacen distinto sus formas y puntos de ascenso; "picarse" con otros solo conduce a rencillas, ira, frustración y en definitiva provoca lastres innecesarios.

Volviendo al punto del sufrimiento, cuando Muhhamad Alí consiguió el título mundial por primera vez le preguntaron "¿cuántos abdominales haces al día?" y el respondió "no lo se, empiezo a contar a partir del que me duele: esos son los abdominales que cuentan"... No importa que hagamos tres, treinta o treinta mil abdominales, lo que cuenta es que nos planteen un desafío, lo que importa es plantearnos retos que independientemente de su tamaño nos obliguen a superarnos, a desarrollar la mentalidad necesaria para superar y utilizar el dolor en nuestro beneficio y de ese modo ser más capaces de saltar e incluso de romper muros.

-Aprender del libro y la calle: la lectura es una fuente gigantesca de datos, de cultura que se debe leer -y releer- desde la "constante ignorancia", es decir, partiendo de la base de que siempre vamos a aprender nueva información que nos obligará a enfrentarnos y a replantearnos la que ya poseíamos de antemano, por lo que o bien nos fortificará nuestros propios puntos de vista o bien conseguirá que variemos determinadas ideas preestablecidas que pudiesen estar total o parcialmente equivocadas.

Pero para llegar a ese punto de contraste debemos sacar la cultura aprendida a la calle, o sea, ponerla en práctica interactuando tanto con el entorno como con quienes convivimos. La lectura nos da un saber enciclopédico, una serie de conocimientos que simplemente están en nuestro cerebro adquirido de memoria, así que para interiorizar estas teorías escritas debemos compartirla con otras personas, sin importar su condición, para ser capaces de entender, explicar y poner en práctica aquello que solamente hemos leído... transformar la cultura en sabiduría. Es muy importante ser conscientes de que lo que sabemos siempre será infinitamente menor a lo que nos queda por descubrir, por lo que en esa interactuación es mucho más importante la escucha que el habla. Y del mismo modo es bueno aprender a escuchar de forma activa: se debe prestar atención incluso a quienes no creen en nosotros, hasta a aquellas personas que nos aseguran "no puedes", "aquello es inmoral", "esto es la verdad", sabiendo siempre que en última instancia a quien debemos hacer caso es a nuestra propia conciencia, no comportarnos pasivamente dejando que otros sean quienes nos pretendan distinguir lo posible de lo imposible, el bien del mal: es éticamente superior fallar por convencimiento que acertar por imitación y pasividad... además de conllevar un mayo aprendizaje.

-Meditar sin pensar: cometemos fallos, millones, si no más que aciertos, lo que sí es seguro es que cada error nos afecta más a nivel interno que un logro... pero de nada vale centrarse una y otra vez en la desazón, en la frustración, en la pena... que nos produce el haber errado: es una acción que únicamente consigue bloquearnos, que nos impide solventar el fallo cometido y seguir adelante. Meditar no incluye pensar: meditar implica reflexión, analizar no las emociones que nos provoca el error realizado, sino los pasos que nos llevaron a cometerlo para así no volver a repetirlo, además de encontrar la solución en el propio problema -la idea de encontrar la respuesta en la pregunta es algo que explicó Bruce Lee en "El Tao del Jeet Kun Do"- pues descubrir como solventar una situación viene a ser como pescar en un mar revuelto: la corriente, las olas, la lluvia y demás inclemencias provocadas por el mar -el problema- nos suponen una serie de adversidades para pescar, pero hemos de recordar que es justo en el mar donde están los peces -la solución-.

Se debe caer, mucho, muchísimo una y otra vez hasta llegar al objetivo que nos hayamos establecido, pero si por mucho que te tropieces continuas corriendo, caminando o incluso gateando, antes o después alcanzarás lo que te mereces.

A partir de la figura del ronin en Japón existe el dicho de que "si te caes siete veces... levántate ocho".

lunes, 13 de agosto de 2012

Otra de comedia

De esta actuación no me siento especialmente orgulloso, pues fue mediocre y como diría Ignatius Farray, "sí no puede ser la mejor se debe invertir en la pérdida y que al menos sea la peor": cuando una experiencia es simplemente buena, mediana, habitualmente no aprendes de ella, ya que, uno saca el máximo partido casi únicamente a experiencias o bien paupérrimas o bien sobresalientes.

No obstante, espero que se rían -yo al menos me lo pasé bien dentro de lo que cabe- con el monólogo:

http://www.youtube.com/watch?v=kVLHsL92EeA (parte 1)

http://www.youtube.com/watch?v=Gh6M-GLEDqQ (parte 2)

lunes, 30 de julio de 2012

De los villanos podemos aprender más que de algunos héroes.


Algo que he aprendido a través de la competición en deportes de contacto es que para ganar a un oponente antes que vencer su cuerpo o incluso su corazón tienes que vencer su mente, ya que, esta es la base de la estabilidad físico-emocional del luchador: ganando su mente, ganas el combate.

Y también por medio de la lucha he descubierto que para derrotar a un contrincante a nivel mental has de atacarlo constantemente, atosigarlo, crearle una situación de agobio y estrés que lo saturen mentalmente hasta el punto de que llegue a centrarse más en el hecho de que está perdiendo que en el hecho de ejecutar su estrategia/técnicas diseñadas previas al encuentro.

En resumen, para vencer a un luchador que pelea contra ti debes crearle un caos en su cerebro, es decir, imponerle una situación caótica en su estabilidad destrozando así su "game plan".

Todo ello se puede extrapolar a la vida diaria y en la situación que se está viviendo en este país con la "crisis" -odio usar esa palabra, ya que, odio el uso de vocablos tópicos, como "crisis", "facha", "perroflauta", pues falsos y autoproclamados revolucionarios a menudo hacen que estas palabras pierdan su valor-.Pero siguiendo con este asunto, la situación de crisis en la que estamos inmersos no es muy distinta a un combate de artes marciales: un atacante -en este caso el sistema de gobierno- quiere arrebatarnos algo que es nuestro -la victoria en combate, la libertad en el día a día- mediante estrategias desconocidas para nosotros e incluso utilizando la fuerza bruta cuando la situación llega a un punto incontrolable para el contrario... y al igual que en un ring, la forma de vencer a ese sistema de gobierno es provocando un caos en su base, en los mismos cimientos que lo sostienen.

Exponiendo el caos como algo positivo no pretendo ni fomentar ni apoyar la violencia, al contrario, ne repugna mucho, la veo de personas poco capaces y de baja sabiduría. Más bien podemos definir al caos no como un hecho violento, sino como un estado en el que se derrumba al orden impuesto desestabilizando su base y destruyendo su diseño, haciendo surgir así a un nuevo sistema a menudo más positivo que el anterior -siempre que se haga pacíficamente será superior- lo cual se debe y puede conseguir sin una sola bala.

Por ejemplo, actualmente casi cualquier sistema de gobierno -al menos el de este país- trata de hacer que las personas se sientan seguras y/o adeptas a su sistema mediante:

-Medios de comunicación masivos: en prensa y radio no paran de crear un estado de "miedo perpetuo" bombardeándonos con noticias totalmente negativas o justo lo contrario, tratando de hacernos olvidar mediante boletines del todo vacíos o que nada tienen que ver con la situación social. Y ya en el caso de la televisión e internet se suma la ingente cantidad de "periodismo" rosa, pornografía y programas chabacanos -"Mujeres, hombres y viceversa", "Next" y un triste etc.- que son el "fast food" de la cultura, programación mediante la cual pretenden tenernos o bien atemorizados o bien entretenidos, intentando crear "una prisión para nuestra mente" -enorme frase de "Matrix"- y peor aún, alejarnos de la cultura realmente enriquecedora: el libro y la calle.

-Creación de necesidades: hasta hace quince años todos vivíamos sin movil... hasta hace 10 sin internet... hasta hace 50 sin televisión... recuerdo que en mi casa no hubo una videoconsola hasta que yo mismo me la compré gracias a mi primer trabajo -craso error-.En cambio y muy ligado a lo de antes, a causa de la incesante publicidad -no solo en telemedios, sino también en carteles, vayas, camisetas, cochesanuncio...-tenemos un sinfín de mierda en nuestro bolsillo, en nuestra casa, en nuestras calles "sin los cuales no podemos vivir" como por ejemplo el móvil -ver primera frase después de los dos puntos-.Todo esto crea de nuevo una sensación de miedo y, aunque sea otro tópico, esta vez no deja de ser cierto: el consumismo es otra manera de control, pues nos quieren crear la falsa idea de que necesitamos ciertos aparatos, un determinado "status" para poder vivir mejor, por lo que en consecuencia se crea también la errónea idea de que una vez que obtenemos esos productos, ese "status" ya somos felices. Es decir, que el sistema ha hecho una pescadilla de consumo mediante la cual nos administran un placebo de la alegría cada vez que conseguimos el nuevo cacharro "sin el cual no podemos vivir", pero a la vez caemos en la frustración y posterior tristeza, pues vivimos únicamente para consumir y consumir y si no lo conseguimos llegamos a estados depresivos y apáticos que nos impiden luchar contra el verdadero enemigo que nosotros mismos hemos dejado entrar en casa.

Pero romper con esta cadena de miedo, consumismo y desvíos de atención es sencillo... crearle un caos al sistema actual es simple: leamos prensa independiente, cuanto más minoritaria y carente de publicidad mejor: cuanto menos cobras por hacer algo más libre eres al hacerlo. Tomemos alternativas a la "necesidad" de comprarle el último videojuego a un niño para que se divierta o ante el "sinvivir" de no poder adquirir el coche último modelo -llevar al chiquillo a jugar al fútbol e ir en guagua o en el coche de un compañero al trabajo son buenas fórmulas-.Y, por encima de todo, apaguemos la tele, no la encendamos jamás y como opción a ella no paremos de devorar arte, buen arte, que gracias a Dios es inmensamente abundante, barato y hasta gratis: libros de segunda mano, series y películas por internet, funciones gratuitas en cientos de teatros en este país y ahora sí un maravilloso etc.. El arte, la cultura son armas insangrientas más poderosas que cualquier pistola, porque nos estiran los límites mentales -nos liberan de la prisión- y nos forjan un espíritu crítico, un espíritu guerrero capaz de crear el caos.

Puede parecer absurdo, rídiculo, infantil... pero opino que medidas de presión como, por decir algo, negarnos durante tiempo indefinido a comprar determinados productos hasta que les bajen el famoso I.V.A. -el cual indirectamente afecta a Canarias... a ver de donde son algunos productos que vienen a estas islas si no son de España-, no ver jamás ni un solo programa por la tele -pérdidas a las cadenas basura: si no se las consume, no tienen beneficios- y hechos como evitar pagar ni un solo céntimo de más, pagar precios abusivos por actividades artísticas pueden crear ese desorden tan necesario actualmente.

Lo del párrafo anterior no es utópico: en Alemania cuando entró el euro muchísimos centros comerciales, cadenas de electrodomésticos, etc., se aprovecharon de la supuesta ignorancia de los habitantes de ese país duplicando los precios, pues 1 euros es igual a 2 marcos -antigua moneda de ese país- y muchos negocios simplemente dejaron el precio igual en sus etiquetas cambiando la palabra "marco" por "euro"... se por mi hermano que vive allá desde hace quince años y por periódicos que nos mandaban que casi la totalidad de la población alemana se negó a comprar o consumir todo aquello que no fuera estrictamente necesario para literalmente sobrevivir -agua, alimentos de primera necesidad, calefacción...-dejando de ir a restaurantes, cines, obviando el comprar caprichos como alcohol, pasteles, etc., hasta que los precios volvieron a ser razonables. En cuanto a la tele, se puede vivir sin ella: para poder ver la "buena tele" como por ejemplo series decentes de televisión tenemos internet, para noticias ya nombré la prensa minoritaria -lo prefiero a "independiente"- y en cuanto a no pagar precios abusivos, demos un tiempo sin ir al "Pérez Galdós" porque las entradas son caras, aunque nos lo podamos permitir y veremos como las bajan.

Para crear el caos solo hace falta organización -menuda paradoja- para poner en práctica estas acciones a nivel masivo, esfuerzo y sacrificio para llevarlas a cabo y esperanza, tener la inquebrantable fe de que van a dar resultados.

Esta es solo mi opinión y seguramente escribo este texto más por aburrimiento -las principales metas de mi vida son por orden de prioridad superarme, la familia/amistades y divertirme- que por ideología, pero considero que no está demás haberlo expuesto aquí.

"¿Sabes que tiene el caos?Que es justo."

Aclaración: de esta escena estoy de acuerdo con todo, salvo como expliqué en el texto, con el usar métodos violentos.

http://www.youtube.com/watch?v=zho_YvgwPPU

miércoles, 18 de julio de 2012

Política... algo extraño en mi

Quizás el título es muy pretencioso, pero viendo las cosas que están sucediendo en España -de las cuales no solo no me alegro, sino que me preocupan y duelen profundamente- y que repercuten por cuestiones políticas y administrativas en Canarias me he decidido a escribir lo siguiente:

En este país está claro que ningún político va a tomar medidas de cambio efectivos"motu propio", pues no les interesa perder sus privilegios... han convertido la democracia en una dictadura consentida por nosotros mismos... nosotros somos los culpables, pues el esclavo lo es hasta que decide revelarse al amo. Pero presionar a quienes tienen el poder es sencillo -que no fácil, gracias a Dios- y no por medio de "dale a "me gusta" si no estás de acuerdo con tal o cual político" ni chorradas de esas, sino en mi opinión con acciones del tipo: 

-Manifestaciones absolutamente pacíficas, molestas y continuadas: lo de la no-violencia no hace falta ni explicarlo (no debemos jamás convertirnos en lo que criticamos)... molestas porque deben hacerse no en parques, aceras, en aulas universitarias, sino en autovías, puertas de centros comerciales, etc., lugares en los que sean realmente un estorbo las personas que participen en dichas manifestaciones, las cuales deben asumir que pueden acabar denunciados y hasta encarcelados... y continuadas porque un día, dos o tres mil haciendo estas acciones no darán resultado: deben hacerse hasta que causen el efecto deseado, pase el tiempo que pase. 

-Negarse a pagar ciertas subidas como por ejemplo, las tasas universitarias: si suben las tasas los encierros en las aulas son loables, pero inútiles... hace mayor efecto que ni un solo estudiante pague su matrícula, pero así todo asista a las clases con normalidad, es decir, obliguen al profesorado, administración, etc. a "trabajar gratis"... veremos como de esa forma también se mojan ellos: no es algo bueno, pero se puede aprovechar el que el mundo lo mueva el dinero... 

-Por último el arte y la información: boicot por entero a la denominada -con toda razón- "telebasura"... acceder y "consumir" lo más posible periódicos independientes, arte -especialmente crítico- y "producirlo" aquellas personas que tengamos la capacidad de hacer obras artísticas, pero teniendo en cuenta, los artistas, que nuestro arte no debe tomarse jamás como una fuente de ingresos, al menos no a nivel laboral: cualquier artista debe "comer" de otra cosa que no sea su obra para así poder hacer un arte plenamente libre, sin tener que adaptarlo a cláusulas ni caprichos de editoriales, discográficas, productoras... y, por ello mismo, el artista debe obviar al público, no debe buscar nunca su agrado, sino en primera instancia conocerse y superarse a sí mismo y, justo después, enviar un mensaje a sus receptores, lo cual puede sonar contradictorio, pero nada más lejos: si siempre agradas al público significa que no siempre lo incómodas y la verdad siempre resulta dolorosa, incómoda. 

Todo esto que he escrito es una opinión y lo estoy escribiendo desde mi casa, lo cual es extremadamente fácil, pero en la medida que puedo lo pongo en práctica y estoy convencido de ello... quiero creer que hayan infinitas personas con más capacidad que yo haciendo cosas miles de veces más efectivas.